
- Viaje a Iparralde /
- 3 y 4 de Junio de 2026 /
- 55 personas / CRóNICA:
– Crónica de Gidor Bilbao
Lo hemos visto esculpido en piedra a la entrada del Castillo-Observatorio Abbadia de Hendaia: “quien no ve, no aprende”. Nosotros, evidentemente, queremos ver y aprender en las actividades organizadas por Goienagusi, y disfrutar juntos, y también esta vez lo hemos conseguido.
Goienagusi ha organizado una excursión de dos días por tierras de Lapurdi-Baja Navarra (los días 3 y 4 de junio, salida el miércoles y regreso el jueves), y hemos vuelto con la ilusión de quien regresa de un largo viaje, después de haber visto lugares preciosos y haber aprendido un poco de (¡nuestra!) historia.
En la entrada del Castillo Abbadia, cuando el guía ha señalado los cocodrilos del Nilo, nosotros hemos mirado también a los txantxikus de al lado. Desde luego, realmente ha merecido la pena conocer también el interior de la casa de Antoine Abbadie y Virginie: el observatorio astronómico, la biblioteca, la habitación de Virginie, las habitaciones de invitados, la sala de música, la capilla, las pinturas que muestran las costumbres etíopes, la escalera de caracol… ¡cuántos colores! Y, distribuidas por toda la casa, frases sabias en euskera, junto a otras en gaélico, en latín o en lenguas etíopes. De hecho, Antoine Abbadie nunca olvidó sus orígenes en Ürrüstoi (Zuberoa), y precisamente por su amor a la cultura vasca, organizó y patrocinó las Euskal Bestak o Juegos Florales, desde 1851 hasta 1897, en todo el País Vasco, bajo el lema “Zazpiak bat”.
Iglesia de Hendaia, ayuntamiento… y mercado. Algunos todavía recuerdan el sabor de las fresas compradas al granjero local. Después, caminando junto a la bahía de Txingudi, llegamos a comer junto a la playa. Y tras la comida, de nuevo al autobús, para llegar por la cornisa costera hasta Sokoa y allí coger la barquilla, a San Juan de Luz. Parecíamos un grupo de escolares formalitos, ataviados con gorros y viseras, navegando por la bahía, desde el Fuerte de Sokoa hasta el puerto de San Juan de Luz, para degustar allí el primer cucurucho de helado de esta primavera.
En pleno bochorno de la tarde, escuela itinerante en Baiona: los ríos Errobi (Nive) y Aturri (Adour), la Lapurdum del siglo IV d.C., la ciudad construida entre los siglos XII y XIV en torno a la Catedral de Bayona y el Castillo Viejo, la zona de expansión del siglo XV en torno al Castillo Nuevo –en la actual Baiona Ttipia (Petit Bayonne)–, la ciudadela de Vauban del siglo XVII en lo alto de la margen derecha del río Adour, el Ayuntamiento del siglo XIX, la plaza de Saint Spirit y las casas que aparecen en el cuadro de la pamperruque de 1781, la historia del Museo Vasco, la jaula de castigo del Puente de Pannecau y las coplas de Oihenart… ¡Vaya plan! ¡Hemos estado en Baiona y ni hemos entrado en una tienda, ni hemos probado un vinito!
En el hotel, hemos cenado y cantado con los amigos y las amigas de Baiona Kantuz. ¡No necesitamos mucho para estar contentos y disfrutar juntos!
Empezamos la mañana del jueves con una visita exprés al Museo Bonnat. Sólo una primera aproximación para, en una próxima ocasión, volver con más calma a uno de los museos de arte más completos de Euskal Herria.
Y de Lapurdi a la Baja Navarra. El autobús nos dejó en el que fuera puerto de Labastida Clarenza. En el puerto fluvial, a unos cincuenta kilómetros del mar. De hecho, Labastida Clarenza nació y se desarrolló gracias al fuero otorgado por Luis I de Navarra, en 1312, con el objetivo de establecer para el reino de Navarra una salida hacia el mar, bajando por el río Aran al Adur, y por el Adur hasta Baiona. Hoy se conservan las hermosas casas blancas con entramados de madera pintada en rojo o en verde a los dos lados de la calle mayor o en la plaza, el trinquete del siglo XVI, el pórtico que fue lugar de reunión de los Estados Mayores de Navarra, la iglesia con dos puertas (puerta lateral para los agotes), el cementerio de las familias judías expulsadas de España en 1492 y de Portugal en 1496… Los nombres de las calles, en francés, euskera y gascón, nos recuerdan que estamos en tierras charnegas, donde durante siglos han convivido vascos y gascones; y el nombre de la casa de cultura nos recuerda que Inexa Gaxen nació en Labastida en 1566; una muchacha que con 14 años fue acusada de ser bruja, encerrada y juzgada en Burdeos y en Logroño, protagonista de la canción de Eñaut Elorrieta y Uxue Alberdi, y de la pastoral representada en 2024. Hemos tenido que comprar macarrones y chocolate para endulzar el ánimo después de oír una historia tan amarga.
Después de comer visitamos Villa Arnaga, en Kanbo, de nuevo en Lapurdi. Fue construida en 1903-1906 por el escritor francés Edmond Rostand y su esposa, también escritora, Rosemonde Gérard, en un pueblo ya entonces famoso por sus aguas termales. La fachada es de estilo neovasco, pero el interior podía pertenecer a cualquier palacio francés, sin ningún elemento vasco. En el salón de entrada reconocimos la sala donde en 2018 se celebró el “Encuentro Internacional para avanzar en la resolución del conflicto”. El interior de la casa nos pareció espectacular, pero nos impresionó igualmente el jardín francés de tipo versallesco que da acceso a la fachada principal, o el jardín inglés de la parte posterior y del anillo exterior de la finca.
De allí nos dirigimos a Ezpeleta, con las carteras ligeras, con ganas de comprar los últimos recuerdos: queso, chocolate con pimiento… y plantas de pimiento de Ezpeleta para los huertos de Debagoiena.
En el autobús, camino a casa, las últimas sorpresas de los organizadores de Goienagusi. Primero: de regalo, dos botecitos para cada uno, uno con pimiento rojo de Ezpeleta triturado, y otro con sal mezclada con pimiento rojo… y las indicaciones precisas para usarlos en la cocina. Segundo: sorteo de dos libritos y un pañuelo de Baiona Kantuz; los cuadernillos cayeron en Aretxabaleta y Arrasate, y el pañuelo luce en el cuello de una bergararra.
Al día siguiente, un aluvión de fotos en el grupo de whatsapp y mensajes de agradecimiento para la organización, que ha sido, como siempre, trabajo de equipo; pero sería injusto acabar sin mencionar expresamente a Mikel Tatiegi, por la ilusión y la dedicación con las que ha preparado este viaje.
ARGAZKIAK








